Mi padre es esquizofrénico y decidió dejar sus medicamentos hace algún tiempo aunque no me lo dijo hasta hoy. Esta decisión, que pareció ser relativamente sencilla de tomar, repercute en nuestras vidas de forma completa. Mi mamá no quiere que siga yendo a su casa por miedo a lo que pueda pasar y yo, que también tengo una enfermedad mental de distinto calibre no dejo de preguntarme cómo es que mi padre quiere regresar al infierno de ver desatada su enfermedad, dañando a sí mismo y a la gente a su alrededor. ¿Qué justifica que te hagas daño y por extensión hagas daño a los que te aman? Él no es libre de hacer lo que él quiera; nadie lo es. Antes de poner en acción mecanismos a tu alrededor estás obligado a pensar cómo repercute lo que haces en aquellos que se preocupan por ti. Una acción sencilla puede no tener consecuencias graves pero si has salido del hoyo una vez, tienes la obligación moral de no volver a caer en él mientras puedas evitarlo. A cada reto superado le sigue una cicatriz y aunque no esté marcada en tu piel, tienes el derecho y el deber de sanar y seguir adelante. Tomar consciencia de tu enfermedad hace que las cosas cambien. De repente entiendes que no eres alguien normal sin medicina y que la necesitas para mantenerte estable. Te preocupas por las dosis, te ajustas a una nueva forma de vida y ruegas algún día poder vivir sin ella. Y si tienes que tomarla toda la vida, tomas tus precauciones, te exiges más día a día, te acostumbras. Sabes que tiene que ser de ese modo y llega un momento en que ya no te peleas con la vida para cambiar las cosas. ¿Por qué entonces abandonar el camino que te ha sido dispuesto? Pero yo ya no pregunto eso, porque sé que las cosas están destinadas a ser de una manera. Ahora pregunto, ¿Qué es lo que debo aprender de esta dura lección? ¿Para qué debo pasar por esto? Aunque no soy yo quien deja las medicinas, lo que hace mi padre me afecta. ¿Qué pasará con él? ¿Adónde iremos a parar? Él no sabe lo que es estar en un psiquiátrico, yo sí y aunque no es tan traumático tampoco es una experiencia que me gustaría repetir. ¿Por qué, pese a todo lo que le he contado, él sigue exponiéndose, exponiéndonos? Su actitud irresponsable para consigo mismo parece una forma de lacerarse y hacer daño.
Pero haré frente a esto que está sucediendo. Seré fuerte. Seré sabia. Y procuraré actuar ecuánime y serena.
Es lo menos que puedo hacer.
Ivana Morgenstern (Victoria de Valo)
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