Hay una especie de hermosura en ese momento de profundo dolor, en esa melancolía callada que habita dentro de ti cuando piensas en lo que está pasando con tu vida, en esa lágrima que brota sin querer cuando piensas en el corte limpio sobre tu piel. No es perfecto, nunca lo será y la felicidad quieta y tranquila que experimentas sólo es el preludio de la tormenta, del caminar solitario que te trae tan hondos recuerdos, las manos en los bolsillos, no es otra cosa que un instante cliché que está lleno de fuerza porque es la verdad, porque no tendrás nada más que eso, el eco de la belleza, el eco de lo que no puede permanecer a tu lado. Vivirás y serás feliz, nadie dice que no, pero simplemente en esos días plenos encontrarás un momento de invierno para recordar la velada insatisfacción-emoción de algo que por estar quebrado valió más que cualquiera de esos momentos dulces. Tal vez haya más valor en quedarse cuando podrías irte, cuando deberías estar en cualquier otro lugar sin embargo te quedas porque a pesar de todo quieres estar allí. Quizá encuentras un soplo de humanidad en esos silencios llenos de reflexiones cuando lo oyes respirar a tu lado él ni siquiera sabe que estás consciente de las cosas y está cercano y tan lejano pero nada de eso importa el que haya un futuro o no haya nada más que tristeza y una certeza de estar sola cuando quieres que haya compañía. Él olvidará pues dice que nunca lo piensa pero tú lo recordarás, entenderás cuanto de real es esa consciencia de anhelo hasta que por encontrar cierta paz de espíritu, cierta comunión aceptas eso y vives el momento porque no hay nada más que eso y porque en cierto modo estás bien con ello. Rascar los contornos de un amor triste y dañino es amar de todos modos y hay más espacio en este mundo para la validación de un sentimiento aunque éste se encuentre condenado por los sabios por todos los que dicen que hay una manera correcta de vivir. ¿Y si no la hay? ¿Cómo puedes decirme que debe haber una manera adecuada de caminar por el mundo?
¿Cómo puedes decirme que hay sólo una manera de amar y ser amado? Cuando amar se ha vuelto un arma de dos filos...
Victoria Morgenstern.
sábado, 25 de junio de 2016
lunes, 6 de junio de 2016
Día 19: Torrente.
Toda esa soledad me hace pensar en el modo rápido en que gira el mundo en cómo no hay modo de hacer que dos corazones encuentren un ritmo que les permita bailar al unísono aunque sea por poco tiempo. Hay tantas formas de quedar con la persona incorrecta, ¿Por qué nos aferramos a ellas? A los dolorosos recuerdos que nos atan a cosas que no deberíamos considerar siquiera, a la cuerda que nos sostiene del cuello al saltar al vacío. ¿Por qué la fe está repleta de matices sombríos? La luz de tu sueño consigue alejar las tinieblas de tu abismo pero el abismo sigue ahí incluso aunque intentes saltarlo. Yo veo las sombras que se agolpan a través de ese salto, me cuesta tanto creer que la fuerza de voluntad consiga trampearlas e incluso pienso que si eso sucediera se perdería algo irreparable. No puedo ver sólo la luz veo la oscuridad en las cosas. Entonces no sólo distingo el viento también saboreo el polvo. La vida es hermosa porque es efímera porque lo que es hoy no será mañana porque incluso lo que cosechamos va a morir. No sirve de nada aferrarse pero también no sirve de nada no hacerlo porque sólo puedes tomar lo que te ofrece esta existencia porque sólo te pertenece este momento. La música sigue tocando, muévete mientras haya ritmo porque no hay nada más no tienes nada más no podrás conseguir nada más.
Estoy aprendiendo a entender los valores materiales de la vida a respetarlos por lo menos pero es duro lo es mucho escapar de este dulce suicidio. Lo amargo se mezcla con lo dulce y aunque hay mucho sabor a cenizas mejor sabe la cereza si no hay nada más con que compararla. Lo cual no tiene, en lo absoluto, sentido.
¿Soy la única sacudida por sentimientos que no puedo comprender? ¿Soy la única ahogada por ese mar incierto que no llega a ninguna parte? La canción de la destrucción resuena en mis oídos y no sé adónde correr
Quizá sólo necesite adrenalina.
Victoria Morgenstern.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)