¿Cómo puedes acallar mis palabras? ¿Por qué es que todo se volvió una lucha por el dinero? Ves los ojos de los demás pero realmente no los miras, no extiendes las manos, vives con miedo. Vivir se ha vuelto un problema de amor, hacia nosotros mismos y hacia los demás. Somos ciudades grises viviendo en tiempos olvidados y nuestro sufrimiento no nos hará menos viejos.Y otros trabajan por volverte una máquina más, un esclavo del sistema para alimentar una boca que nunca se sacia y a necesidades que nunca han sido las tuyas. En esta carrera por dominación donde llorar se ha vuelto una debilidad sé que puedo caminar por las calles con el corazón partido y a nadie le va a importar. Y grito a los cielos, ¿Dónde estás Dios? Porque las palabras de los feligreses no llenan el corazón de los hombres ni dejan de limitar la vida humana, animal, vegetal y mineral de este planeta. Las estrellas entonan un cántico antiguo que habla de cosas que nunca hemos sabido describir y tú sigues aplastado en ese jodido escritorio, encerrado en tu jaula que llamas casa y sin poder salir a ver el cielo porque esos horribles edificios han tapado la belleza del mundo. Y seguimos depredando la belleza natural y robando el alma de los nuestros porque la vacuidad se ha apoderado de aquellos que están en mejor posición aparente.
¿Y cómo salir de este horrible círculo vicioso? Cuando te indican que tienes una hora para comer, una hora para dormir y todo está rígidamente controlado para que produzcas más y no mejor y es más fácil mirar la pantalla del ordenador que enfrentarte al universo allí afuera. Estás atado a una silla y a un control remoto de un aparato que ni sabes usar mientras otros manejan los hilos de las vidas de tus semejantes. Y nadie hace nada más que hablar de ello porque están convencidos de que es mejor sufrir pequeñas heridas en silencio continuamente que recibir el tiro de gracia. Nos matamos por cosas tan triviales y hemos dejado atrás la belleza de la naturaleza y los impulsos bondadosos del corazón. ¿Quién ríe realmente? Si puedo ver la podredumbre de esos espíritus quebrantados que creen tener el control del mundo y ni siquiera pueden alcanzar su propia felicidad.
No soy nada diferente, soy como tú, estoy encerrada en casa debo adaptarme a este mundo o morir y ya ni siquiera lamento que no camino por la ciudad, que corro al baño porque sólo tengo algunos minutos libres y todo por qué, un solo día más de sobrevivencia, un minuto más en esta tierra cuando a esto no puede llamársele vida. Y nadie te dará un vaso de agua cuanto tienes sed a menos que puedas darle algunos pesos al otro para creer que le has dado el verdadero precio del agua ni nadie te acogerá en casa si no tienes el dinero de la propiedad o el poder adquisitivo para pagar la renta. Estamos acostumbrados a los malolientes restos de nuestra dignidad herida, que criticamos a aquellos que deciden vivir de forma diferente. Aunque en realidad no hay muchas opciones en esta tierra plagada de esclavismo. Nos han robado todo y seguimos entregándolo porque al creer que no hay nada que perder le quitamos valor a todo lo que es realmente importante. Dime si eres libre de amar, de vivir, de trabajar, de hacer lo que te gusta hacer. ¿Hiciste realmente lo que querías hacer? ¿O fue sólo el plan B con el que te conformaste en lugar de seguir tus sueños? E incluso aunque me hables que hay una voluntad divina no hay nada de divino en esa rabia seca con la que el humano depreda lo que no tiene, viola la esencia de las cosas. No me hables de esperanza porque los cantos de los seres humanos que disfrutan de cierta libertad hablan del dolor que los llevó a esa conclusión, de todo lo que perdieron en el proceso. Somos un amasijo de bocas abiertas en gritos agónicos, de bocas enmudecidas con lo que quedaba de su voluntad, bocas que sostienen la llave de la cadena que los ata, bocas abiertas en gritos de guerra mientras buscan lo que nadie les ha dado y la poesía se ha ido o ha tomado un matiz distinto. Quien se la pasa escribiendo es paria en tierra de lobos y quien pinta la realidad vive en la pobreza y si, llega a entender la dicha o al menos a conocerla pero eso no hace su camino más fácil ni su trabajo más difundido. Y aquellos que han podido seguir su propio camino lo hacen a costa de los demás aunque te digan con tono hipócrita que no fue así. Y el rico habla con ligereza que los demás deberían hacer lo que él hace ignorando siempre que él ha tenido oportunidades que a los otros no le han dado. ¿Qué los hace mejores, la simple forma de obtener dinero fácil? Es fácil para el letrado sentirse superior al analfabeto sin pensar que si fuera al revés el otro tal vez lo haría mucho mejor. Pero lo que más me preocupa es que todos estamos contaminados de esa maldad pura ya sea por comisión o por omisión. Acepto que fui de las primeras en irme a la oscuridad que fui una que cantaba al lado oscuro y sórdido de la vida como si esa fuera su única bandera. Pero, padres de todos los niños, ¿Les diste alguna opción a tus criaturas antes de lanzarlos al ruedo? Muchos de nosotros somos espejos de este mundo nuestro, hecho pedazos hasta el final.
Quiero seguir diciendo y diciendo todo lo que sale de esta alma. Quiero expresar todo este cúmulo de cosas que se agolpan en mi mente y me roban el aliento y me hacen llorar por las noches, cuando nadie me ve por supuesto. Pero sé que tú no estás escuchando ni leyendo que perdí tu atención hace tiempo. Que sigues pensando en ese programa de televisión que atrapó y confundió tu mente mientras tu mundo alrededor se derrumba.
Y mientras tanto sigues igual de solo, una voz más que grita en el desierto de la salvaje urbanidad.
Victoria Morgenstern.