Hace unos días le mentí a mi novio. El qué le haya dicho no tiene importancia alguna, más bien, el hecho de que lo hice fue lo que me motivó a hacer esta entrada. Es triste no poder confiar en personas que están cercanas a ti y es todavía más triste preguntarte si las has querido alguna vez. Me he dado cuenta que le falté el respeto a esta persona que estaba junto a mí y de mi no arrepentimiento me entero que debo cambiar de actitud, no por él sino por mí. ¿Cómo puedes pasarte la vida sin respetarte a ti misma? Porque la falta no es lo que le hiciste al otro solamente, es lo que te haces a ti misma, los círculos que no rompes, la fatal necesidad de lastimarte, de llevarlo todo al extremo para hundirte. Siempre he sabido que tengo una veta autodestructiva pero, ¿Llegaré al extremo de perjudicar a otros en un intento de autolesionarme? ¿Qué culpa tienen los otros de semejante impulso? Incluso si no he acabado con mi relación, lo cierto es que las cosas ya no serán igual. Él ya no confiará como antes en mí y yo entiendo que ya no le tengo confianza. Tantas simples cosas por un e-mail del que no quiero hablar, tan sólo mencionar. Actué impulsivamente, sin pensar en las consecuencias de mis actos y aunque no llegué a hacer nada que pueda ser reprochable, lo cierto es que siempre estuve al filo de la navaja. Me dejé llevar por la parte más inmadura de mi carácter, cometí un error y con él, me niego a poner distancia de las cosas de mi vida. La mentira no le hizo daño a él que no sabe lo que significa. Me hizo daño a mí porque rompió con los parámetros que tengo en mi corta existencia. Ahora me doy cuenta que no soy una persona falsa ni hipócrita pero tampoco soy totalmente honesta o sincera en lo que hago. Y eso tiene que cambiar. Quiero volver a ser esa persona confiable y abierta dentro de lo que es prudente. No más mentiras, no más encubrimientos. No soy una mala persona, sólo una persona que comete errores, como todo el mundo. Pero bueno, volviendo al punto, si no soy capaz de respetar a mi novio, tampoco soy capaz de amarlo. Y no sé qué es el amor, porque lo que he experimentado en ocasiones anteriores se parece demasiado a la obsesión. Creo que me cuesta mucho trabajo entablar una relación con las personas porque no estoy preparada para confiar, para dejarme llevar, para fluir. Y la verdad es que, como si he pasado el enamoramiento, no quiero enamorarme de nadie, porque duele, lastima, lacera. Sinceramente no quiero prendarme de nadie o que alguien se prende de mí. No quiero lastimar ni ser lastimada. Pero justamente por tratar de evitar esto estoy lastimando a personas que aprecio. He de cambiar mi estrategia. He de cambiar mi actitud.
Y eso es todo.