viernes, 2 de junio de 2017
Día 23: La Expresión de Luz y Oscuridad.
Este camino que he seguido ha resultado tener tantas vueltas como un laberinto y más matices que un cuadro complejo. He tenido que aprender de la forma más absoluta que incluso en la expresión de más profunda luz existen matices oscuros y en los más profundos abismos hay una centella de esperanza. Es un pensamiento cliché o al menos eso parece pero, pienso, que va más allá de esa frase manida de todos los días.
Cada día experimento lo peor, lo mejor y los matices de todas las cosas y ese conocimiento ha estado agotando mi cuerpo y mi mente. Me he herido, he luchado, he hecho las paces, he vivido y muerto a la sombra de todo este conocimiento.
Más allá de seguir cultivando mi mente con el conocimiento de este mundo que apenas estoy aprendiendo a entender, es un diario esfuerzo por moldear bellamente el desarrollo de mis emociones. Es una batalla con pocas treguas, una tarea complicada permanecer en este equilibrio en el que muchas veces cedo a otros extremos porque me cuesta mucho trabajo no aceptar sólo lo negro y lo blanco, sino que llegar a un acuerdo.
Muchas veces he sentido que estoy en guerra con mi ser, luego la guerra se extiende al mundo y más tarde llego a la tranquilidad de saber que en realidad sólo estaba buscando mi lugar en el universo.
Mi madre me recomienda irme a la sabiduría oriental, ¿Cómo he de saber si lo que sigo es oriental u occidental si a duras penas puedo hallarme humana? Es paso a paso, no acepto doctrinas ni pensamientos hasta que puedo mascarlos lo suficientemente bien para entenderlos mejor y hacerlos parte de mi vida diaria.
Siempre digo que estoy cansada y he llegado a hartar a mis semejantes con esa certeza pero es que, verdaderamente, si experimento cansancio físico, mental, emocional, de todos tipos hasta que mi corazón se detiene y necesito respirar.
A veces me cuesta mucho continuar, seguir respirando. Es un hecho que esta situación necesita un parteaguas, algo que me ayude a seguir adelante, a pensar que se puede, a ejecutar esta hermosa y terrible armonía una y otra vez, avanzando, retrocediendo, jadeando, tosiendo, logrando, sintiendo.
A veces siento que no me comprenden del todo, sigo pensándolo y no encuentro una forma de evitar sentirme insatisfecha con la postura de las personas, con la mía, con la de todo.
Abarco demasiado, me agoto, el ciclo vuelve a empezar. Tienes una pausa y te obligas a trabajar...
Y el ciclo empieza nuevamente.
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