A veces tengo profundos deseos en el corazón y a veces no sé si podrán ser cumplidos.
Últimamente, dado que tomo menos medicina de la que debería de tomar, siento como mis emociones escapan desbocadas de su redil a querer golpear a todo el mundo y sobre todo a mí por lo que necesito desesperadamente algo que me haga pensar en otra cosa o más bien, pensar en ello sin sentirme tan ansiosa.
Para ello me imagino escenarios. La mayoría de cosas que me gustaría que pasaran pero están lejos de suceder y aunque sé que los escenarios a veces son un poco improbables, me gusta pensar en ellos, en mis reacciones, porque, incluso aunque sé mientras los desarrollo que son irreales, me alivia ligeramente soñar esas cosas, relajar mi mente mientras pienso que algunas cosas son seguras y siguen el curso que quiero, sí, insisto, sé que no es cierto.
Es que, en ocasiones, resulta terriblemente necesario. Últimamente siento como mi deseo se aferra a mí como un niño al seno de su madre y Odín, cómo quiero soltarme, cómo quiero que me suelte.
Estoy trabajando arduamente por evitar mis impulsivos bordes oscuros de reacción, las palabras amargas que me salen del corazón aunque no es justo que las diga porque muchas veces las personas a las que van dedicadas esas palabras no tienen la culpa o no tienen por qué escucharlas o simplemente porque esas palabras no van acorde con la situación. También estoy evitando romper cosas (y lastimarme en el proceso) cuando me enojo o pasarme el día entero en la cama porque me siento fatal. Afortunadamente no me he disociado y ¡Eso es un regalo!
No es fácil. Repetidas veces me atrapa la desilusión y quiero responder colérica a todo lo que me dicen porque me molesta. Luego estoy temblando y la ansiedad me sobrepasa por detalles nimios que no merecen semejante respuesta. Reacciono desmedidamente a cosas sencillas y quiero llorar por cosas que yo sé conscientemente que puedo superar y no deberían doler así.
Espero mucho de las personas, demando todo, me hastío rápido. Tengo un genio del demonio y continuamente soy insoportable y estoy de malhumor.
Si dejara salir todo lo que traigo dentro, obviamente sería peor. La gente dice "no te preocupes, yo también reacciono así" Oh claro, todos tenemos nuestros quiebres, somos humanos. Pero a mí me pasan muy seguido y eso que me medico.
He descubierto no que no sea humana sino que simplemente la intensidad con la que vivo la vida es ligeramente diferente a la de los demás. Siempre me dicen que debería dejar mi medicina, que puedo vivir una vida tranquila y que me lave la cabeza de todas las cosas que me han dicho los médicos.
La última vez que me lo dijeron y me dieron un sermón sobre ello, casi pierdo por completo la paciencia. Sobre todo porque yo no estaba en ese lugar para hablar de mi enfermedad.
Luego, cuando me pude calmar, llegué a la conclusión de que debo dejar esas cosas pasar. La gente siempre cree que sabe lo que es mejor para ti. Que sabe por lo que estás pasando.
Cuando lo cierto es que no es así. Yo no sé qué pasa por tu mente y aunque me lo expliques, yo no lo viví, así que puedo hacerme una idea, pero no puedo saberlo. Y luego todas esas personas que toman una actitud idiota creyendo que saben cómo ha sido tu vida cuándo no tienen una sola idea porque ni siquiera se han molestado en preguntar.
Pero la culpa no es suya. Es mía porque a veces comento que tomo medicina, no cuál, no por qué, pero eso es una compuerta a cosas que me pertenecen, que no puedo compartir, que tampoco estoy segura de que quiera que la gente sepa.
Así que mejor lo escribo y construyo escenarios. Imágenes bellas, con toques de cosas que podrían suceder aunque sé que no es probable que sucedan, expreso con lo que imagino todas las cosas que no puedo decir que siento me salo al explicar.
Muchas veces me pasa con alguien me gusta o alguien que empiezo a querer o es más, quiero querer, quiero que se quede en mi vida. Nunca he sido una persona paciente aunque es una virtud que intento adquirir así que dejo que sea la imaginación la que colme mis ansias y las refrene, por breves momentos.
Sé que eso no va a pasar por demasiado tiempo, que un día el deseo será más fuerte y si no puede ser saciado, me torturará como tantas otras cosas. Pero es más sano aliviar en parte la sensación que dejarla que arda y arda y arda haciéndome pedazos.
Escenarios. Creemos mundos nuevos sólo por el placer de hacerlos. Finjamos que la realidad tiene algo para ofrecernos.
Porque admito que tengo miedo de esto. Tengo miedo de querer tanto... y que no se cumpla nada de lo que espero.
Victoria Morgenstern.
martes, 22 de noviembre de 2016
jueves, 18 de agosto de 2016
Noche 2: Las Palabras de la Soñadora que está medio despierta.
¿Cómo puedes acallar mis palabras? ¿Por qué es que todo se volvió una lucha por el dinero? Ves los ojos de los demás pero realmente no los miras, no extiendes las manos, vives con miedo. Vivir se ha vuelto un problema de amor, hacia nosotros mismos y hacia los demás. Somos ciudades grises viviendo en tiempos olvidados y nuestro sufrimiento no nos hará menos viejos.Y otros trabajan por volverte una máquina más, un esclavo del sistema para alimentar una boca que nunca se sacia y a necesidades que nunca han sido las tuyas. En esta carrera por dominación donde llorar se ha vuelto una debilidad sé que puedo caminar por las calles con el corazón partido y a nadie le va a importar. Y grito a los cielos, ¿Dónde estás Dios? Porque las palabras de los feligreses no llenan el corazón de los hombres ni dejan de limitar la vida humana, animal, vegetal y mineral de este planeta. Las estrellas entonan un cántico antiguo que habla de cosas que nunca hemos sabido describir y tú sigues aplastado en ese jodido escritorio, encerrado en tu jaula que llamas casa y sin poder salir a ver el cielo porque esos horribles edificios han tapado la belleza del mundo. Y seguimos depredando la belleza natural y robando el alma de los nuestros porque la vacuidad se ha apoderado de aquellos que están en mejor posición aparente.
¿Y cómo salir de este horrible círculo vicioso? Cuando te indican que tienes una hora para comer, una hora para dormir y todo está rígidamente controlado para que produzcas más y no mejor y es más fácil mirar la pantalla del ordenador que enfrentarte al universo allí afuera. Estás atado a una silla y a un control remoto de un aparato que ni sabes usar mientras otros manejan los hilos de las vidas de tus semejantes. Y nadie hace nada más que hablar de ello porque están convencidos de que es mejor sufrir pequeñas heridas en silencio continuamente que recibir el tiro de gracia. Nos matamos por cosas tan triviales y hemos dejado atrás la belleza de la naturaleza y los impulsos bondadosos del corazón. ¿Quién ríe realmente? Si puedo ver la podredumbre de esos espíritus quebrantados que creen tener el control del mundo y ni siquiera pueden alcanzar su propia felicidad.
No soy nada diferente, soy como tú, estoy encerrada en casa debo adaptarme a este mundo o morir y ya ni siquiera lamento que no camino por la ciudad, que corro al baño porque sólo tengo algunos minutos libres y todo por qué, un solo día más de sobrevivencia, un minuto más en esta tierra cuando a esto no puede llamársele vida. Y nadie te dará un vaso de agua cuanto tienes sed a menos que puedas darle algunos pesos al otro para creer que le has dado el verdadero precio del agua ni nadie te acogerá en casa si no tienes el dinero de la propiedad o el poder adquisitivo para pagar la renta. Estamos acostumbrados a los malolientes restos de nuestra dignidad herida, que criticamos a aquellos que deciden vivir de forma diferente. Aunque en realidad no hay muchas opciones en esta tierra plagada de esclavismo. Nos han robado todo y seguimos entregándolo porque al creer que no hay nada que perder le quitamos valor a todo lo que es realmente importante. Dime si eres libre de amar, de vivir, de trabajar, de hacer lo que te gusta hacer. ¿Hiciste realmente lo que querías hacer? ¿O fue sólo el plan B con el que te conformaste en lugar de seguir tus sueños? E incluso aunque me hables que hay una voluntad divina no hay nada de divino en esa rabia seca con la que el humano depreda lo que no tiene, viola la esencia de las cosas. No me hables de esperanza porque los cantos de los seres humanos que disfrutan de cierta libertad hablan del dolor que los llevó a esa conclusión, de todo lo que perdieron en el proceso. Somos un amasijo de bocas abiertas en gritos agónicos, de bocas enmudecidas con lo que quedaba de su voluntad, bocas que sostienen la llave de la cadena que los ata, bocas abiertas en gritos de guerra mientras buscan lo que nadie les ha dado y la poesía se ha ido o ha tomado un matiz distinto. Quien se la pasa escribiendo es paria en tierra de lobos y quien pinta la realidad vive en la pobreza y si, llega a entender la dicha o al menos a conocerla pero eso no hace su camino más fácil ni su trabajo más difundido. Y aquellos que han podido seguir su propio camino lo hacen a costa de los demás aunque te digan con tono hipócrita que no fue así. Y el rico habla con ligereza que los demás deberían hacer lo que él hace ignorando siempre que él ha tenido oportunidades que a los otros no le han dado. ¿Qué los hace mejores, la simple forma de obtener dinero fácil? Es fácil para el letrado sentirse superior al analfabeto sin pensar que si fuera al revés el otro tal vez lo haría mucho mejor. Pero lo que más me preocupa es que todos estamos contaminados de esa maldad pura ya sea por comisión o por omisión. Acepto que fui de las primeras en irme a la oscuridad que fui una que cantaba al lado oscuro y sórdido de la vida como si esa fuera su única bandera. Pero, padres de todos los niños, ¿Les diste alguna opción a tus criaturas antes de lanzarlos al ruedo? Muchos de nosotros somos espejos de este mundo nuestro, hecho pedazos hasta el final.
Quiero seguir diciendo y diciendo todo lo que sale de esta alma. Quiero expresar todo este cúmulo de cosas que se agolpan en mi mente y me roban el aliento y me hacen llorar por las noches, cuando nadie me ve por supuesto. Pero sé que tú no estás escuchando ni leyendo que perdí tu atención hace tiempo. Que sigues pensando en ese programa de televisión que atrapó y confundió tu mente mientras tu mundo alrededor se derrumba.
Y mientras tanto sigues igual de solo, una voz más que grita en el desierto de la salvaje urbanidad.
Victoria Morgenstern.
¿Y cómo salir de este horrible círculo vicioso? Cuando te indican que tienes una hora para comer, una hora para dormir y todo está rígidamente controlado para que produzcas más y no mejor y es más fácil mirar la pantalla del ordenador que enfrentarte al universo allí afuera. Estás atado a una silla y a un control remoto de un aparato que ni sabes usar mientras otros manejan los hilos de las vidas de tus semejantes. Y nadie hace nada más que hablar de ello porque están convencidos de que es mejor sufrir pequeñas heridas en silencio continuamente que recibir el tiro de gracia. Nos matamos por cosas tan triviales y hemos dejado atrás la belleza de la naturaleza y los impulsos bondadosos del corazón. ¿Quién ríe realmente? Si puedo ver la podredumbre de esos espíritus quebrantados que creen tener el control del mundo y ni siquiera pueden alcanzar su propia felicidad.
No soy nada diferente, soy como tú, estoy encerrada en casa debo adaptarme a este mundo o morir y ya ni siquiera lamento que no camino por la ciudad, que corro al baño porque sólo tengo algunos minutos libres y todo por qué, un solo día más de sobrevivencia, un minuto más en esta tierra cuando a esto no puede llamársele vida. Y nadie te dará un vaso de agua cuanto tienes sed a menos que puedas darle algunos pesos al otro para creer que le has dado el verdadero precio del agua ni nadie te acogerá en casa si no tienes el dinero de la propiedad o el poder adquisitivo para pagar la renta. Estamos acostumbrados a los malolientes restos de nuestra dignidad herida, que criticamos a aquellos que deciden vivir de forma diferente. Aunque en realidad no hay muchas opciones en esta tierra plagada de esclavismo. Nos han robado todo y seguimos entregándolo porque al creer que no hay nada que perder le quitamos valor a todo lo que es realmente importante. Dime si eres libre de amar, de vivir, de trabajar, de hacer lo que te gusta hacer. ¿Hiciste realmente lo que querías hacer? ¿O fue sólo el plan B con el que te conformaste en lugar de seguir tus sueños? E incluso aunque me hables que hay una voluntad divina no hay nada de divino en esa rabia seca con la que el humano depreda lo que no tiene, viola la esencia de las cosas. No me hables de esperanza porque los cantos de los seres humanos que disfrutan de cierta libertad hablan del dolor que los llevó a esa conclusión, de todo lo que perdieron en el proceso. Somos un amasijo de bocas abiertas en gritos agónicos, de bocas enmudecidas con lo que quedaba de su voluntad, bocas que sostienen la llave de la cadena que los ata, bocas abiertas en gritos de guerra mientras buscan lo que nadie les ha dado y la poesía se ha ido o ha tomado un matiz distinto. Quien se la pasa escribiendo es paria en tierra de lobos y quien pinta la realidad vive en la pobreza y si, llega a entender la dicha o al menos a conocerla pero eso no hace su camino más fácil ni su trabajo más difundido. Y aquellos que han podido seguir su propio camino lo hacen a costa de los demás aunque te digan con tono hipócrita que no fue así. Y el rico habla con ligereza que los demás deberían hacer lo que él hace ignorando siempre que él ha tenido oportunidades que a los otros no le han dado. ¿Qué los hace mejores, la simple forma de obtener dinero fácil? Es fácil para el letrado sentirse superior al analfabeto sin pensar que si fuera al revés el otro tal vez lo haría mucho mejor. Pero lo que más me preocupa es que todos estamos contaminados de esa maldad pura ya sea por comisión o por omisión. Acepto que fui de las primeras en irme a la oscuridad que fui una que cantaba al lado oscuro y sórdido de la vida como si esa fuera su única bandera. Pero, padres de todos los niños, ¿Les diste alguna opción a tus criaturas antes de lanzarlos al ruedo? Muchos de nosotros somos espejos de este mundo nuestro, hecho pedazos hasta el final.
Quiero seguir diciendo y diciendo todo lo que sale de esta alma. Quiero expresar todo este cúmulo de cosas que se agolpan en mi mente y me roban el aliento y me hacen llorar por las noches, cuando nadie me ve por supuesto. Pero sé que tú no estás escuchando ni leyendo que perdí tu atención hace tiempo. Que sigues pensando en ese programa de televisión que atrapó y confundió tu mente mientras tu mundo alrededor se derrumba.
Y mientras tanto sigues igual de solo, una voz más que grita en el desierto de la salvaje urbanidad.
Victoria Morgenstern.
domingo, 3 de julio de 2016
Noche 1: Crawling.
En la lenta agonía del amor que es como un suspiro desesperado, el último aliento del sexo consumado prefiero el final rápido y abrupto que ir muriendo poco a poco teniendo absurda consciencia del final que de todas formas no podré evitar. No tiene sentido guardar apariencias si va a ser un suicidio/homicidio, tira del gatillo de una vez y no lo pienses, ni me mires a los ojos ni pronuncies un te quiero porque si es sangre lo que buscas, de todas formas ya me estoy muriendo aunque no hagas lo que está en tu naturaleza hacer. Yo he perdido tú has ganado y vete a festejar tu victoria a otra parte pero ten consideración por estos labios ensangrentados y no los beses con la suave crueldad mientras adivino tu sonrisa. Si me voy, te vas conmigo, suelen decir pero, ¿Para qué compartir infierno con un asesino? Por otra parte a este dardo envenenado quizá sobreviva arrastrándome por las calles despertando compasión. No tiene importancia, nada la tiene y quizá soñar nunca sea lo mismo porque igual que tus labios con sabor a sangre y convulsión (eso no tiene nada de alegórico) esa noche aciaga yo sigo con el sabor de cenizas en el fondo de mi boca. Estos últimos acordes son tenues capullos de la sinfonía de la destrucción. Pero no te daré la satisfacción de creer que estamos en el mismo tono y te mataré porque me has deshecho. Vive tu futuro de forma miserable o plena pero vive, porque no perderé mi alma por arrebatarte la tuya.
Vive o no vive pero no jodas mi eternidad
Victoria Morgenstern
Vive o no vive pero no jodas mi eternidad
Victoria Morgenstern
sábado, 25 de junio de 2016
Día 20: Mi realidad.
Hay una especie de hermosura en ese momento de profundo dolor, en esa melancolía callada que habita dentro de ti cuando piensas en lo que está pasando con tu vida, en esa lágrima que brota sin querer cuando piensas en el corte limpio sobre tu piel. No es perfecto, nunca lo será y la felicidad quieta y tranquila que experimentas sólo es el preludio de la tormenta, del caminar solitario que te trae tan hondos recuerdos, las manos en los bolsillos, no es otra cosa que un instante cliché que está lleno de fuerza porque es la verdad, porque no tendrás nada más que eso, el eco de la belleza, el eco de lo que no puede permanecer a tu lado. Vivirás y serás feliz, nadie dice que no, pero simplemente en esos días plenos encontrarás un momento de invierno para recordar la velada insatisfacción-emoción de algo que por estar quebrado valió más que cualquiera de esos momentos dulces. Tal vez haya más valor en quedarse cuando podrías irte, cuando deberías estar en cualquier otro lugar sin embargo te quedas porque a pesar de todo quieres estar allí. Quizá encuentras un soplo de humanidad en esos silencios llenos de reflexiones cuando lo oyes respirar a tu lado él ni siquiera sabe que estás consciente de las cosas y está cercano y tan lejano pero nada de eso importa el que haya un futuro o no haya nada más que tristeza y una certeza de estar sola cuando quieres que haya compañía. Él olvidará pues dice que nunca lo piensa pero tú lo recordarás, entenderás cuanto de real es esa consciencia de anhelo hasta que por encontrar cierta paz de espíritu, cierta comunión aceptas eso y vives el momento porque no hay nada más que eso y porque en cierto modo estás bien con ello. Rascar los contornos de un amor triste y dañino es amar de todos modos y hay más espacio en este mundo para la validación de un sentimiento aunque éste se encuentre condenado por los sabios por todos los que dicen que hay una manera correcta de vivir. ¿Y si no la hay? ¿Cómo puedes decirme que debe haber una manera adecuada de caminar por el mundo?
¿Cómo puedes decirme que hay sólo una manera de amar y ser amado? Cuando amar se ha vuelto un arma de dos filos...
Victoria Morgenstern.
¿Cómo puedes decirme que hay sólo una manera de amar y ser amado? Cuando amar se ha vuelto un arma de dos filos...
Victoria Morgenstern.
lunes, 6 de junio de 2016
Día 19: Torrente.
Toda esa soledad me hace pensar en el modo rápido en que gira el mundo en cómo no hay modo de hacer que dos corazones encuentren un ritmo que les permita bailar al unísono aunque sea por poco tiempo. Hay tantas formas de quedar con la persona incorrecta, ¿Por qué nos aferramos a ellas? A los dolorosos recuerdos que nos atan a cosas que no deberíamos considerar siquiera, a la cuerda que nos sostiene del cuello al saltar al vacío. ¿Por qué la fe está repleta de matices sombríos? La luz de tu sueño consigue alejar las tinieblas de tu abismo pero el abismo sigue ahí incluso aunque intentes saltarlo. Yo veo las sombras que se agolpan a través de ese salto, me cuesta tanto creer que la fuerza de voluntad consiga trampearlas e incluso pienso que si eso sucediera se perdería algo irreparable. No puedo ver sólo la luz veo la oscuridad en las cosas. Entonces no sólo distingo el viento también saboreo el polvo. La vida es hermosa porque es efímera porque lo que es hoy no será mañana porque incluso lo que cosechamos va a morir. No sirve de nada aferrarse pero también no sirve de nada no hacerlo porque sólo puedes tomar lo que te ofrece esta existencia porque sólo te pertenece este momento. La música sigue tocando, muévete mientras haya ritmo porque no hay nada más no tienes nada más no podrás conseguir nada más.
Estoy aprendiendo a entender los valores materiales de la vida a respetarlos por lo menos pero es duro lo es mucho escapar de este dulce suicidio. Lo amargo se mezcla con lo dulce y aunque hay mucho sabor a cenizas mejor sabe la cereza si no hay nada más con que compararla. Lo cual no tiene, en lo absoluto, sentido.
¿Soy la única sacudida por sentimientos que no puedo comprender? ¿Soy la única ahogada por ese mar incierto que no llega a ninguna parte? La canción de la destrucción resuena en mis oídos y no sé adónde correr
Quizá sólo necesite adrenalina.
Victoria Morgenstern.
miércoles, 10 de febrero de 2016
Día 18:Confianza.
¿Sabes qué es una cosa difícil? Confiar. En la vida, en la gente, en las oportunidades, en la felicidad. Vivimos en un mundo terrible, así que todo puede cambiar. Pero estoy intentando, confiar.
Simplemente, en mí.
Simplemente, en mí.
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