sábado, 25 de junio de 2016

Día 20: Mi realidad.

Hay una especie de hermosura en ese momento de profundo dolor, en esa melancolía callada que habita dentro de ti cuando piensas en lo que está pasando con tu vida, en esa lágrima que brota sin querer cuando piensas en el corte limpio sobre tu piel. No es perfecto, nunca lo será y la felicidad quieta y tranquila que experimentas sólo es el preludio de la tormenta, del caminar solitario que te trae tan hondos recuerdos, las manos en los bolsillos, no es otra cosa que un instante cliché que está lleno de fuerza porque es la verdad, porque no tendrás nada más que eso, el eco de la belleza, el eco de lo que no puede permanecer a tu lado. Vivirás y serás feliz, nadie dice que no, pero simplemente en esos días plenos encontrarás un momento de invierno para recordar la velada insatisfacción-emoción de algo que por estar quebrado valió más que cualquiera de esos momentos dulces. Tal vez haya más valor en quedarse cuando podrías irte, cuando deberías estar en cualquier otro lugar sin embargo te quedas porque a pesar de todo quieres estar allí. Quizá encuentras un soplo de humanidad en esos silencios llenos de reflexiones cuando lo oyes respirar a tu lado él ni siquiera sabe que estás consciente de las cosas y está cercano y tan lejano pero nada de eso importa el que haya un futuro o no haya nada más que tristeza y una certeza de estar sola cuando quieres que haya compañía. Él olvidará pues dice que nunca lo piensa pero tú lo recordarás, entenderás cuanto de real es esa consciencia de anhelo hasta que por encontrar cierta paz de espíritu, cierta comunión aceptas eso y vives el momento porque no hay nada más que eso y porque en cierto modo estás bien con ello. Rascar los contornos de un amor triste y dañino es amar de todos modos y hay más espacio en este mundo para la validación de un sentimiento aunque éste se encuentre condenado por los sabios por todos los que dicen que hay una manera correcta de vivir. ¿Y si no la hay? ¿Cómo puedes decirme que debe haber una manera adecuada de caminar por el mundo?
¿Cómo puedes decirme que hay sólo una manera de amar y ser amado? Cuando amar se ha vuelto un arma de dos filos...
Victoria Morgenstern.

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