En mi precaria situación y queriendo llorar más que otras veces, estoy tentando a la suerte con mi continuo dormir y mi negación a bañarme. Tengo ganas de salir corriendo, me falta seguridad en lo que estoy realizando y el mal humor está a la orden del día. La respuesta a lo que me pasa es tan simple como grande: Estoy aterrada. ¿Por? preguntarás. Por la vida, diré. Tengo miedo tanto de quedarme en la universidad como tengo terror a no hacerlo. La primera, porque me da pavor no cumplir con las expectativas de los profesores (y las mías, por añadidura) y la segunda por tener que volver a estudiar todo otra vez para intentar pasar. Me gustaría poder estudiar pintura por mi parte antes de enfrentarme a los retos de la Escuela Superior pero por otro lado me da miedo haber tomado la decisión equivocada. ¿Quééé? ¿No que Arte es lo que querías? Claro, me digo, pero el miedo borra hasta esa certeza y mi mente deambula en las antesalas de la angustia en un intento de escapar de la realidad. Me gustaría dar saltitos de impotencia mientras canto alguna canción y mis inútiles esfuerzos por llorar se van al caño con esa necesidad. Debería estar emocionada pero, por alguna razón que no alcanzo a entender, no puedo estarlo. Odio la espera para saber si me voy a quedar o no en la universidad y odio todavía más las dudas que me asaltan al no saber la verdad. ¿Soy una persona inestable? Desde luego. Más tardo en recuperarme de alguna crisis que en volver a caer en otra. Y para hacerme más dramática, ni siquiera me pongo completamente histérica, cosa que me aliviaría más rápido sino que sobrevivo en estado de ansiedad hasta que me tranquilizo un rato y luego otra vez, corro en círculos mientras la ansiedad me domina. Tengo un plan trazado y a mi mente le da por mandar todo al carajo porque siente que algo no está bien y se sobrecarga y explota. Carajo, me gustaría ser alguien más tranquilo. Más seguro de sí mismo y menos asustado. ¿Cuándo se deja de tener miedo? Yo digo que nunca, sólo te enfrentas a él y dejas de encerrarte en ti mismo para encarar un nuevo reto.
¿Por qué te asustas? Me preguntas entonces.
Porque mi miedo es muy grande.
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