viernes, 11 de diciembre de 2020

Sueños Rotos.

"Pudo haber sido épico, real, aún así hermoso. Podría haber iluminado tu vida y tú la mía y merecíamos la felicidad en copos de algodón, ser capaces de cumplir por lo menos un sueño en la vida, aunque todo lo demás fuera un suicidio a la naturaleza humana.

 Esa música merecía latir en el viento del crepúsculo y conquistar cada estrella y cada planeta, crear una galaxia, explotar en ondas de belleza sideral. Pero elegiste el camino de la oscuridad, apagar las velas antes de siquiera empezar, pretender que sabías más que todos los demás y que no necesitabas ayuda para nada.

Ella te lo advirtió, te lo advirtió todo el tiempo, lo que pasaría si fallabas de nuevo. No porque te amenazara, no porque te odiara, no porque te traicionara, sino porque simplemente era la verdad y la verdad duele cuando no queremos escucharla. Y la dejaste en la lluvia, calándose de frío, llorando cuando no la oían, respirando con los jirones de su corazón. Y ahora por tu culpa ya no hay luz en esas tinieblas y tu corazón palpita sin esperanzas, porque todas se las llevó ella, no porque no significaras nada, sino porque no quería que destruyeras todo.

Que si ibas a hacer la guerra, que no te llevaras lo que ella más amaba, lo único que aún quedaba, sus preciosos recuerdos, guardados junto a su corazón. Enredó cada recuerdo plateado y dorado en sus cabellos oscuros, tomó una antorcha y al encenderla se fue a pasear por los caminos oscuros, en busca de una puerta, un signo, un cambio, un dolor menos.

No le quedaban más que los rescoldos de un sueño hermoso y un espejo que debía haber reflejado a dos, pero como no era así, sólo tenía un reflejo opaco, que escondía en su vestido.

Y allí, en medio de la Nada, la niña empezó a tejer otra vez..."

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