La soledad es un refugio para aquellos que no quieren comprometerse que creen que las relaciones humanas no son lo suyo. ¿Es tan difícil embonar con otra persona tan sólo queriendo pasar un buen rato? Yo digo que no, lo complicado es la convivencia efectiva de un período más largo. Nos la pasamos soñando con esa persona perfecta que llenará nuestros días y a veces pensamos que somos nosotros quienes creamos las relaciones. Sin embargo, muchas veces las personas que acompañan nuestros días no son aquellos que elegimos sino las que les toca el turno de convivir con nuestra desordenada persona.
Puede que, estando por primera vez en un lugar, creas escoger con quién te relacionas pero lo que determina la interacción entre ambos depende de muchos factores externos a ti. En primera, la vista.¿Tú eliges de verdad que es lo que más te gusta? ¿No es este un factor predeterminado sujeto a variables que tú distas de controlar? Bueno, discútelo si quieres pero el caso es que estás allí y eliges a alguien porque te gusta cómo se ve. Hubo química y hubo reacción y ese día amaneciste con la suficiente valentía para "escoger" hablar con una persona por lo que te encuentras hablando con ella, tocando puntos comunes. Y tal vez la cosa funcione y de pronto resulta que hasta van en la misma dirección cuando se marchan del lugar, lo cual es conveniente. ¿Tú elegiste adónde ir o más bien las circunstancias se alinearon para que así sucedieran? ¿El hecho de que les gusten las mismas cosas es un punto que tú elegiste? ¿Ves? La elección no depende de ti sino de las circunstancias que rodean a la situación. Tú no eres libre de hacer lo que quieras porque tu elección está supeditada a una serie de cosas que escapan a tu control.
Podría extenderme más sobre esto y sobre mi determinismo de hueso colorado pero me estoy desviando y ese no es el punto. A lo que voy, ¿Por qué estoy sola? ¿Estoy sola porque quiero o porque debo? ¿Es buena la soledad? ¿Hay algo que pueda hacer? Ya recibí los resultados de mi examen y resulta que no lo pasé. Ahora me preparo para la segunda vuelta y con todas mis dudas no sé qué hacer con mi vida. Dado por hecho que soy determinista esta pregunta ni debería ser planteada porque yo misma reconozco que no tengo opciones o que estoy limitada a una serie de caminos más o menos transitables cuyo andar no lo determinaré. Pero el dirimir sobre la cuestión es parte del proceso y al menos así puedo pensar que poseo control sobre lo que me está pasando.¿Qué pasará si repruebo el examen? ¿Qué caminos están disponibles? Puedo trabajar un año y estudiar entremedio pintura, lo cual no es una pérdida de tiempo pero volverá siempre el ciclo terrible de volver a empezar, de estar en desventaja. De todas maneras, mi futuro se decide en trece días exactamente y mi corazón late fuerte por la tensión. Aquí me desahogo y pienso en la soledad de mi corazón, estoy rodeada de gente pero me siento sola. No es trágico como antes, no es desolador, es reconfortante. En el fondo ansío conocer el amor como todos los demás, sentirme ligada a algo más que al centro de la tierra, comulgar con otro espíritu hermano. Pero luego pienso en todo el dolor que está ligado a las relaciones humanas, toda la confusión y la angustia y la inseguridad y me siento bien tal y como estoy, en esta especie de limbo extraño donde no hay nada excepto lo que yo pueda crear, determinado por la entidad llamada Dios y sin nada más que eso.
No sé, no sé cuál es el camino que debo tomar o cuál tomaré y esto va más allá del miedo, la duda o la desesperación. La libertad (aparente) está tan cerca que casi puedo acariciarla y soltar mis grilletes contra el suelo polvoso. Pero pienso que todo está en stand by hasta que pueda moverme e inventar un nuevo sendero. (O más bien, recorrer el sendero que ya está marcado que pise). ¿Por qué creemos estar solos los seres humanos? ¿Qué es lo que une a dos consciencias despiertas más allá de su estado? ¿Está solo el ser humano como aparenta? ¿Existe una consciencia llamada Dios o es una invención más? ¡Vaya! Mi meteórico estudio de la filosofía no me ha dañado del todo la mente o lo ha hecho de forma irreparable, qué puedo decir. Sigo haciéndome las mismas preguntas que cuando tenía 16 años y filosofaba en compañía de los libros. Qué mujer soy, no estoy hecha para comulgar toda la vida con la filosofía pero eso no significa que no bordee su campo. ¿Quién no filosofa a los 20 años? ¿Quién no se ha preguntado de dónde viene el mundo o adónde va? Soy humana después de todo y si no me preguntara estas cosas sería una persona más ermitaña de lo que soy ahora.Bueno, soy excelente planteando preguntas y difícil si planteara respuestas. No sé si el ser humano está solo pero evidentemente no desea estar solo.
La necesidad de comunicarse es inherente en el hombre (o mujer) y todos son como una melodía celestial cuchicheando información a ráfagas iguales. Pero, a pesar de los millones de personas que viven en una realidad análoga a la mía me siento tan sola como la luna en medio de tanta estrella. Es decir, cohabito con los otros y a veces viajo en su realidad transmitiendo impresiones igual que la televisión, rápido, entretenido, pero mis verdaderos pensamientos no son compartidos en su totalidad. Soy desgarradora, profunda, a veces frívola y muchas veces inconstante y anhelo encontrar alguien con quien fundir mi soledad para que nos curemos ambos de la misma. Tengo un miedo mortal a ser lastimada y a ser transformada pero, ¿Qué somos nosotros sino partículas cambiantes que nunca se estabilizan ni se quedan quietas? Estamos acostumbrados a los cambios, a la fluidez absoluta de los elementos que predominan en nuestro ecosistema. Todo cambia, todo fluye (diría Heráclito) aunque nada se mueve, nada cambia (diría Parmenídes)
Y aunque la filosofía me es anatema es útil en este caso tan sólido que se ramifica en ¿Qué debo hacer? ¿Adónde debo ir? ¿Qué decisiones debo tomar? Soy una luna entre tantas estrellas, que ni siquiera emite luz natural. Del mismo modo me dejo llevar por las circunstancias, soy un barco a la deriva y una mota de luz en la oscuridad. Debería estar creando en lugar de estudiando porque estoy cansada de absorber, quiero devolver la impresión del espejo en el que me miro a menudo. Si paso, gano tiempo, si no lo paso, efectúo una conversión. Tanto esfuerzo para estar sola entre las masas, aferrada a una vela para poder respirar. Engordo con la medicina que necesito pata tener mi mente estable, buceo en las profundidades de la depresión luchando por ponerme en pie como una guerrera. Tengo la mente clara y el organismo embotado, subo, subo de peso por no moverme para cambiar de posición. ¿No suena absurdo? ¿Lo es realmente?
Sé lo que debo hacer pero la cristalización de los hechos es difícil. Estoy en una especie de limbo sin condenación ni final y diferentes pensamientos avalan en mí al concepto de oscuridad. Soy una mala nadadora aprendiendo a nadar y mi senda acaba de empezar. ¿Debería escribir nada más? ¿Debería dibujar nada más? ¿Debería irme de la escuela para salir adelante? Pero sin escuela no tienes nada en este país. ¿Debería irme del país? ¿Debería buscar un trabajo que me ayude? ¿Debería estudiar por mi cuenta? ¿Qué debería hacer?
Mejor dicho, ¿Qué puedo hacer? Si entro en la facultad, debo buscar un trabajo y aguantar las marejadas que vengan mientras me formo en las Artes Visuales. Si no entro debo buscar un trabajo y pagarme las clases de pintura en lo que intento de nuevo volver a entrar. Si me voy del país debo aprender inglés, encontrar un trabajo y pagarme las clases de pintura. ¿Tú también ves el común denominador?
Debo encontrar un trabajo. Y debo empezar el 1 de junio. Es lo único que tengo claro.
Ivana Morgenstern (Victoria de Valo)
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